Julia

Julia

El sol ya empezaba a clarear el horizonte pero Julia siguió durmiendo un rato más.
Ayer fue un día intenso, mucha emoción, la asamblea se había convertido en una cura
colectiva, un exorcismo de los problemas del día a día del último mes. Llevaban más de
tres años en un entorno que se había degradado tanto, pero estaban viendo el milagro
de la alianza del humano con la vida. La vida respondía con más vida. Poco a poco, con la
fuerza que irradiaba el incansable deseo de la vida por sí misma, el páramo reverdecía: el
agua, las flores, los insectos, el aire…
Había sido tan simple como abandonar los hábitos que sólo provocaban dolor y muerte,
aislamiento y soledad, frustración y exclusión. ¿Cómo no fueron capaces de imaginar la
simplicidad cuando todo hubiera sido más fácil? Ya nada será igual que antes, pero de
alguna manera había sido necesario.
Julia despertó por fin. Notó como entre sus ramas soplaba la brisa fresca de la mañana.
Los humanos ya estaban con sus juegos ahí abajo. Sintió su unión, sintió que el bosque y
los humanos podían convivir de nuevo, empezaba a sentir otra vez la confianza perdida
durante tanto tiempo.

2019-05-08T09:33:17+00:00mayo 8th, 2019|Texto en Prosa|